Posteado por: plastilupe | diciembre 7, 2008

Lindo pescadito

Al medio día salimos de Tlacotalpan con dirección al norte, nuestro destino: El Puerto de Veracruz, pasaríamos la noche, daríamos un paseo y después a Xalapa

En el camino a Veracruz nos paramos en una de las tantas playas del estado. Sinceramente no recuerdo su nombre, pero era un paisaje muy curioso, la costera estaba llena de nopales, la arena tenía ese color tan distintivo de Veracruz, color grafito; el mar estaba agitado, y no había una sola alma; una belleza muy distinta, casi nos quedamos a acampar, pero sabíamos que venía un norte y no queríamos despertar nadando.

Playa de camino entre Alvarado y Veracruz

Playa de camino entre Alvarado y Veracruz

Antes de llegar se pasa por Boca del Rio, ese municipio famoso por una curiosa estatua. Fue como si volviéramos a Cancún, edificios de condominios de lujo, restaurantes de especialidades con estacionamientos llenos de carros del año. Todo con un aire muy presuntuoso y artificial. Pensar que hace unos años este lugar era la casa del “mesa que más aplauda”.

Llegando al Puerto estuvimos casi dos horas buscando hospedaje a buen precio, como de costumbre terminamos en el primer lugar que vimos, un hotel al final del malecón con una cama enorme pero con la regadera sin cortina, no se puede todo en la vida. Realmente es díficil encontrar lugar en el Puerto, quedan los hoteles del Malecón que vivieron de mejores años, pero que sus precios de época dorada quedaron congelados. También hay hoteles en el centro, más baratos, pero en zonas ruidosas, peligrosas o apestosas.
Veracruz es una ciudad con un potencial enorme, tiene playas, un centro histórico muy lindo, y mucha personalidad; sin embargo se ha descuidado y olvidado. Esto no deja de darle un aire más real, con sus cafés, parques y cantinas siempre bulliciosos.

Antes de partir a Xalapa el día siguiente se nos ocurrió parar en el acuario, yo por el recuerdo de que pequeña de siempre quise ir, pero en la escuela nos seguían llevando cada año a Africam Safari, y dashnak porque le gustan los peces y la atmosfera de estos lugares. Lo que más nos llamo la atención fueron los pejelagartos; los meros enormes, es díficil creer que algo que cabe en un plato pueda crecer tanto; y los manatíes coprofagos, son tan tiernos aún comiendo popó.

Nos despedimos del Puerto, para dejar las costas, el calor y ascender.

Nos acercamos a la playa

Nos acercamos a la playa

Se venia un norte

Se venía un norte

Lo que nos faltaba, una lástima

Esto es lo que arroja el mar

Se nota que ya llegamos a Boca del Rio

Se nota que ya llegamos a Boca del Rio

Pejelagartos

Pejelagartos

Estos son parientes de las pirañas

Estos son parientes de las pirañas

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